THE LAST OF US II

¿Llegó en un mal momento, o el momento no estaba preparado para recibirlo?

El siguiente escrito no es apto para personas de mente perezosa que gustan de leer cuatro renglones y en seguida sienten la sequía dentro de su cerebro, pues, más que entregar una reseña más, el tío pelón (su seguro servidor), se va a dedicar a desmenuzar algunos de los detalles más evidentes del juego, la influencia de las redes sociales en el recibimiento de la segunda entrega de tan icónica historia, y por último pero no menos importante, como una generación que se refugia detrás de un teclado usa como escudo la “libertad de expresión” para convertir (desde el punto de vista de este humilde “nerdo”) a una secuela que pulió muchísimos detalles en los escenarios, que se aventuró a explorar nuevos horizontes, que se esmeró por siete años en entregarle a su comunidad una historia que tocara las fibras más sensibles de aquel con los cojones para jugarlo, en un juego soso, sin pies ni cabeza, que aborda temas de inclusión forzada -homosexualismo principalmente- y mil detalles más que sólo a una generación sin un criterio objetivo y que se dejan llevar por la corriente del odio de las redes se le ocurriría concebir.

Advierto antes de que suceda algo más que mi opinión contiene descripciones de escenas o fragmentos clave de ambos juegos, por lo que el spoiler va a ser inevitable, dicho sea de paso, puede que estas ideas que yo maneje funcionen para incentivar a la comunidad a jugar y disfrutar del juego de una manera distinta, objetiva, bonita.

Pero no puedo comenzar a contarles mi opinión sin que aborde un poco de la primera entrega que con tanta fe nos entregó Naughty Dog por allá del 2013…

Para los conocedores de tan aclamado juego, la historia se desarrolla en septiembre del año mencionado anteriormente, cuando se desata una pandemia en Estados Unidos por una cepa del hongo Cordyceps, la cual es conocida por controlar a algunos insectos y mantenerlos en un estado “zombi” hasta que pierden la vida y el hongo busca a un nuevo huésped a través de sus esporas, dicho hongo evolucionó, adaptándose al cuerpo humano y logrando lo consiguiente: controlarnos -yo si tocó madera porque qué pinche miedo que eso llegara a pasar-.

El meollo del asunto gira en torno a la serie de eventos en los que se ven envueltos Joel Miller y Ellie (cuyo apellido es un misterio, aunque diversas fuentes lo manejan como Williams), pues dentro de la adolescente yace la cura para la terrible y mortífera enfermedad, ya que una mordida que sufre en compañía de Riley (una amiga confianzuda del DLC: Left Behind) es suficiente para descubrir su inmunidad a los efectos del hongo, lo que va a orillar a los protagonistas a atravesar gran parte del territorio norteamericano para llegar con el médico Jerry Anderson, quien después de investigar y realizar todo el “mumbo-jumbo” pertinente, decide que para alcanzar la cura es preciso finar a Ellie. Joel, al enterarse de esto por palabras de Marlene (lideresa de las luciérnagas), pierde todo sentido de lo que ser un contrabandista implica, pues el largo camino y las intensas aventuras de él y Ellie, lo llevaron a forjar un sentimiento que creía perdido después del brutal asesinato de Sarah -su hija biológica- varios años atrás, y los detalles de cómo termina el asunto en el hospital St. Mary, bueno, hagan memoria retrobanda…

Cuatro años después, según la línea del tiempo entre la primera entrega y la segunda, Ellie y Joel se encontraban formando una nueva vida en Jackson, con todas las altas y bajas que cualquier relación padre-hijo suele tener, la vida se lleva de una manera pacífica (dentro de lo que cabe) y productiva, sin embargo, el fantasma del por qué sobrevivió Ellie, y por qué jamás se desarrolló una cura susurra en sus oídos, anhela ser exorcizado cueste lo que cueste, y por el lado de Joel, la necesidad de mantener el secreto el mayor tiempo posible es prioridad.

Sin embargo, y como es de esperarse, este secreto no iba a quedarse enterrado en las afueras del hospital St. Mary, tampoco en Jackson, pues el carácter testarudo y rebelde de Ellie siempre mantendrían la duda girando en su cabeza, y tarde o temprano la verdad se tendría que ver expuesta. Conforme jugamos y sudamos la historia, se nos hace evidente que Ellie conoce ya la verdad de lo sucedido en el hospital, y a muchos nos hace click por la forma en la que trata a Joel, distante y un poco grosera, sin rayar en la agresividad y sin que se imaginen que una sombra acecha en la oscuridad para orillar a Ellie en lo que se vuelve la segunda entrega de tan interesante juego, porque, si me lo preguntara alguien, de no aparecerse la sombra de la que estoy por hablar, The Lasto f Us Parte II no habría sido distinto de aquel juego “Farming Simulator”, “Farm Mania” o “TopFarm”.

Para muchos al principio fue curioso pero no sorpresivo no jugar con Joel o con Ellie todo el tiempo… ¿Abby? ¿ella qué? Sólo es una chica con una evidente disciplina reflejada en sus bíceps que muchos gorditos de sótano traducen en cosas distintas (ahorita llego a esa parte), sin embargo, el trasfondo de Abby y su sed insaciable de venganza la mantienen motivada a lograr su cometido, buscar y asesinar al responsable de dos cosas en simultaneo: matar a su padre, y al mismo tiempo, al único con el conocimiento para desarrollar una cura para la pandemia, para tantos y tantos años de crisis y de luchar por comer, por conseguir medicamentos, por vivir…

Lo que muchos no imaginaban cuando Joel y Tommy ayudan a Abby a salvarse de la horda, es que al buscar refugio, se encontrarían cara a cara con la misma muerte (evidentemente de Joel). Ellie, al enterarse que Joel y Tommy no han vuelto de su patrulla (como buena hija -adoptiva-, ella sabe que Joel jamás dejaría algo a medias o bien, desaparecer sin dar ninguna clase de explicación), por lo que emprende el camino para buscarlo, y sin entrar en muchos detalles, a mas de uno se nos hizo un nudo en la garganta.

Corto de tajo en este momento, pues podría describir muchas de las cosas que suceden a lo largo de la historia, como la historia romántica de Ellie y Dina, de Dina y Jesse, Abby y Owen, y los giros drámaticos de la historia que no suceden por casualidad si no por causalidad, y que todos y cada uno de ellos orillaran a nuestra protagonista y a nuestra co-protagonista a lo que llegan (no más detalles, juéguenlo o vean un gameplay).

Entonces, viene mi parte agria, ¿por qué el odio? ¿por qué es una secuela mala?, es decir, ¿por qué siete años de espera se fueron a la basura? Hay tanta gente que no lo ha jugado y ya lo odia, hay tanta gente que ni sabía de su existencia y ya lo odian, y hay otro sector que tiene copro en la chirimoya que se ha atrevido a amenazar de muerte a diversos actores de doblaje, al director del juego, y hasta a otros directores de otros estudios por defender a su gremio…

¿qué chingaos pasa? Lo mencioné al principio y lo sostengo ahorita, ¿ahora define el éxito o fracaso de cualquier cosa que salga a la luz el odio que haya o no en redes?, siguiendo en el contexto del juego en cuestión, muchas personas alegan que la segunda entrega tiene fragmentos de inclusión forzada, diría una muy buena amiga mía con quien perdí contacto: “dude”, si jugaste el primer título, ¿verdad?, si sabes que el primer beso de Ellie fue con Riley, ¿cierto? Esa es una, y otra de las chamuscadas con la que los cuarentones vírgenes ardidos alegan que es mala la entrega, es que hay una escena de sexo gay entre Abby y Owen, una vez más… “dude”, ¿Abby no puede ser musculosa porque enseguida le va a crecer una pinga? ¿esa es tu lógica virgen? ¿si sabes que Abby es mujer, pero más masculina que tú? sí, ¿verdad?

Esa es la punta del iceberg, la pura puntita, entre otras “quejas” están que echaron a perder la historia, otra estupidez, ¿qué querían? ¿Que Joel también se fuera a rifar un tiro con Kratos o que Joel de nuevo matara a todos? No amigos, eso no iba a suceder, la historia está bien, pero a muchos de esos niños rata (algunos me doblan la edad, y ya es mucho decir) les arde en el alma y en el esfínter más cercano al suelo que sus teorías conspirativas no se cumplan, hacen vídeos de YouTube dando fundamentos bastante interesantes si he de ser sincero, pero que están muy lejos de las ideas que guionistas y escritores tiene en mente, pues esos giros le dan sabor al juego y nos mantienen al filo del dualshock, imaginen un mundo en el que los guionistas, escritores, directores, productores, y todo aquel que se les ocurra, hagan caso de todas las locuras que se les ocurren a los mismos que tiran inmundicia, sólo imagínenlo, y verán por qué les duele tanto que la historia sea “mala”.

A esta raza no le importa la atención al detalle en esta entrega, no le importa la atención a los detalles de la piel, el aumento en la inteligencia artificial de los enemigos (que aumentó sustancialmente), la posibilidad de explorar en un amplísimo lugar asolado por la pandemia, como el leer artefactos te explica casi paso a paso por qué está sucediendo lo que está sucediendo, prefieren llorar a cantaros porque un perrito explota cuando le colocas una mina en el suelo, amigo, es un juego de S-U-P-E-R-V-I-V-E-N-C-I-A, si el día de mañana (vuelvo a tocar madera porque qué pinche pavor) yo tuviera que poner mi vida en la balanza junto con la de algún animal que desee hacerme daño o alimentarse de mí, definitivamente mi vida es primero, pero como eso no ha sucedido y no se ve en el horizonte que se acerque el día (al menos no en esta vida que me tocó vivir), me considero fanático de los perros en todas sus vertientes y razas -a excepción de los pugs y los chihuahuas- y estoy muy lejos de tratar de imitar a Ellie en su accionar por supervivir y vengarse.

Abby, el otro extremo de la historia, tiene relaciones íntimas con Owen… ¡inclusión forzada! ¿¡por qué tienen sexo entre hombres!? ¡eso estuvo bien forzado! Juro que cuando leo comentarios así se me va el hocico del lado por el coraje, una escena “forzada” se va al caño por hacer a un lado el detalle de que Abby y Owen se atraían mutuamente muchísimo tiempo antes de que sucediera la tragedia con su padre y Joel, y ahora la escena está forzada, y así como Abby, la escena del beso entre Ellie y Dina estuvo forzada también, a pesar de que en un par de ocasiones mencionaron que ambas estaban bajo la influencia del alcohol… si amigos, así es la lógica del niño rata, del escuincle baboso (en su mayoría hombres para ser franco, porque de mujeres no he sabido que se estén quejando y lloriqueando como nosotros) que quiere jugar The Last of Us Part II sin conocer el primero, o que quiere jugarlo cuando viene de jugar aquel jueguillo flatulento en el que su personaje tiene esos bailecitos sosos y más choteados que la canción de Denisse de Kalafe en cada 10 de mayo, esa es la raza que está criticando al juego, esa es la raza que contamina a las redes porque realmente nada le parece y ningún chile le embona, es la raza que quiere ver hundida a Brie Larson en su canal de YouTube por haber interpretado a la Capitana Marvel, así de p…deja es la raza, y ejemplos hay miles, en verdad miles, porque si algo he aprendido últimamente, es que desde que cambiaron los usos y costumbres, más que ser fuertes, objetivos y con un criterio firme y fundamentado, son cobardes, delicados y agresivos como ellos solos.

Entonces, volviendo a mi tema central, la segunda entrega de este juego es muy bueno (en mi humilde y fundamentada opinión), tiene sus resbalones y sus detalles, pero con sus altas y bajas, el juego merece respeto y el mérito a todo el equipo que está detrás de él, en nosotros está el poder de que nos vayamos con la corriente de ignorancia e intolerancia, o bien, de que consumamos el contenido que nos plazca, emitamos una opinión, y la compartamos con la gente que nos rodea, para que esa gente decida si consumir el contenido o no, para exponer puntos de vista distintos, ya sean contrarios o coincidentes, ese es el chiste, así se hacían las cosas, y no sé en qué momento la potabilidad del agua fue cristalizando la sangre de las masas y finalmente su cerebro, pero de eso, de eso ya hablaré en otro momento.

Me despido exhortando a la gente a tomar esta entrada como lo que es, una opinión personal y firme, y a que, si no están de acuerdo conmigo, les sirva para tomar en cuenta los puntos que les hacen click, y a desechar lo que nos les guste, y créanme, que de esa manera las cosas fluirán de una manera más natural, y sin tanto odio ni resentimiento de por medio.

Les saluda y quiere, su siempre camarada y valedor, el tío pelón.